Pues resulta que pasadomañana – técnicamente mañana – me voy a St. Augustine, Florida, un pequeño pueblo a dos horas de Orlando, donde este fin de semana se llevará a cabo el primer Harvest Of Hope Fest, que beneficia a la asociación Harvest Of Hope, que ayuda con apoyos financieros a inmigrantes trabajando en la industria del campo en los Estados Unidos.
Van a tocar muchos de mis grupos favoritos contemporáneos, incluyendo The Gaslight Anthem, The Mountain Goats, Lucero, Strike Anywhere y None More Black, leyendas como Bad Brains, grandes bandas que fueron muy importantes en mi vida como Less Than Jake y Proopagandhi y proyectos musicales increíbles de amigos como Against Me!, The Bouncing Souls y División Minúscula.
Ahora bien, la contraparte: El dólar está carísimo, no llevo mucho dinero y no tengo donde quedarme los dos primeros días (A partir del sábado me quedaré en casa de mi amiga Heather, pero es momento que aún no me he puesto de acuerdo bien con ella):
Así es esto del rock n’ roll, así es esto de la aventura. Hace rato le mencionaba a mi amiga Ileana que probablemente ya este muy viejo para esto, pero como ella sabiamente agregó: “Una más y ya”.
Últimamente he tenido que defender mucho a Brian Michael Bendis, pero ¿Saben? Quien diga que no esta escribiendo bien ahorita, se esta engañando.
Estoy disfrutando muchísimo todo lo que esta haciendo. En realidad casi todo lo que esta pasando por Marvel (exceptuando todo lo relacionado con X-Men).
Ya vienen los playoffs de la NBA. Cavaliers campeones si llegan sanos a los playoffs. Si no, son Lakers, seguido de los Celtics y atrás Orlando y San Antonio.
Actualmente disfruto mucho de The Pains Of Being Pure At Heart. Espero con ansias lo nuevo de Green Day, Against Me!, Mastodon, el nuevo DVD de The Hold Steady
Ya casi voy a poder revelar quien será la próxima banda que traeré, tengan mucha paciencia.
Necesito un corte de pelo el día de mañana. Que pinta será un día largo.
miércoles, 4 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
Dos Abejas...
Era un viernes como cualquier otro. No tenía ningún plan para el resto del día, mas lo que hiciera un día cualquiera: ver televisión, leer, escribir, escuchar música.
Eran aproximadamente las cinco de la tarde cuando entré al baño. Dos abejas volaban alrededor del foco que alumbra el espejo frente al lavabo.
Y es que es común ver abejas en esta casa, por lo menos así ha sido durante estos últimos años. Algo que nunca me había molestado, ellas hacían lo suyo y yo lo mío y nadie resultaba afectado.
Una de las abejas era más ruidosa que la otra. Su patrón de vuelo era más errático y gallardamente se acercaba a mi cara, como retándome, como si no tuviese el menor resguardo por conservar su vida.
No me moví. Es bien sabido que si no haces movimientos súbitos, ni las atacas, estos insectos seguirán con su vida, probablemente buscando una flor que polinizar o una luz que adorar. Empezó a caminar alrededor de mi boca y no sabía que hacer. Si me movía o la intentaba matar, sin duda atacaría. Por lo que continué estático como estatua.
Y sin motivo aparente me atacó, insertando su aguijón en la parte inferior izquierda de mi labio.
La primera reacción de mi cuerpo, fue una lágrima involuntaria que rápidamente descendió por mi rostro, el dolor no fue fuerte, sin embargo desde el primer instante sentí que algo no estaba bien.
Abandoné el cuarto lo más rápidamente posible, en caso de que su compañera decidiera terminar lo que su pronta difunta amiga había iniciado (las abejas mueren inmediatamente pierden su aguijón). Baje hasta la sala, donde me acerque a un espejo y trate de quitarme el aguijón de forma que el veneno no entrará en mi. Demasiado tarde. Sentía que algo no estaba bien.
Mi hermana al verme, supo lo que había pasado y corrió a llamar al doctor.
Lo que aconteció después es aún confuso y créanme cuando asevero que no existe la menor exageración en mis palabras.
Mientras mi hermana hablaba con el doctor, salí a tomar aire al patio de la casa.
Mis piernas de un instante al otro se sintieron como de hule y perdí cualquier fuerza para mantenerme de pie, empezando a sentir mucho calor, principalmente en las orejas.
Esta sensación fue tan extrema que tuve que quitarme primero la playera, hasta quedar solamente en ropa interior y recostarme sobre el piso para refrescarme de tan primitiva forma.
Ahora estaba en el suelo, sudando la gota gorda y la respiración se complicaba más y más con cada segundo que acontecía.
En ese momento fue cuando llegó un pensamiento que nunca había cruzado mi cabeza de manera real: “Voy a morirme. Voy a morir en este instante.”
Me arrastré, como si de alguna forma dicho esfuerzo simbolizará una último esfuerzo por sostenerme como fuese posible a la vida. “No puedo morir” pensé. “Por mi Mamá, además la semana que entra me voy a Harvest Of Hope… Este no puede ser el final” cada vez más decidido y convencido que no era la hora. “No moriré”.
Decidí juntar las pocas fuerzas que me quedaban. Levantarme y caminar para poder acostarme en el sillón de la sala, del cual ya no pude moverme. Mi hermana me quería llevarme al doctor y solo pude juntar suficiente fuerza y respiración para rápidamente formular una serie de palabras que dieran a entender que no podía moverme y el doctor tendría que venir.
Minutos que asemejaron horas transcurrieron y el respirar era la actividad más difícil que había realizado en mi vida. Consecuentemente mi corazón latía cada vez más rápido y fuerte, como si su intención fuera salir de su caja toráxica y explotar en medio de la sala.
Para ese entonces mi cuerpo estaba hinchado en su totalidad, el color había desaparecido de mi cuerpo y el color de mis uñas se había tornado morado.
Sudaba y sudaba y no encontraba la forma de que el calor fuera menos incomodo. Por el fin el doctor llegó y lo primero que hizo fue preguntar mi nombre. Traté de contestar, sin éxito alguno, por lo que el volvió a formular de manera enérgica mientras escuchaba como retumbaba mi corazón por medio de su estetoscopio.
Repitió la pregunta una tercera vez hasta que entre respiraciones forzadas y jadeos pude decir un breve “Chema”.
Muy bien Ramón, prepara tu brazo que ahí va la inyección. No se como, pero pude volver a exclamar Chema, esta vez de forma más clara y alta. Supongo que no podía vivir con el hecho de que me llamasen Ramón.
Ni siquiera tuve oportunidad de avistar la aguja, pero mi hermana asevera que era la más grande y gruesa que haya visto en su vida y me inyectaron de un solo golpe, al más puro estilo de Pulp Fiction.
Llámenlo placebo, pero mientras la medicina entraba a mis venas, yo inmediatamente sentí un confort inmenso, como si supiese que aunque aún me sentía peor que en mi vida, sobreviviría de alguna forma.
Cada vez el calor era menor y aunque aún respirar era la tarea más complicada del mundo, por lo menos el aire entraba. Algo que segundos antes no pasaba.
Para ese entonces el doctor ya se había ido y mi hermana con el. Inmediatamente después que ellos salieron, mi Mamá llego espantada del trabajo.
Lentamente le explique lo que paso y me cuido, pero el calor tan intenso que apenas unos instantes me agobiaba, se convertía en el frío más intenso que haya sentido en mi vida. Los dientes literalmente temblaban sin control, aunque por lo menos el acto de respirar se volvía más sencillo, aún lejos de considerarse como normal.
Aproximadamente a las ocho, todo volvió a la normalidad, con la excepción de un cuerpo hinchado y un mareo terrible cuya única consecuencia lamentable fue el perderme el concierto de mis amigos División Minúscula en el Teatro Metropolitan.
Prendí la televisión y en Futurama pasaron el capitulo de la abeja, donde uno de los personajes tiene un coma inducido por un piquete de abeja enorme.
Y no, a mi no me pareció para nada gracioso.
Eran aproximadamente las cinco de la tarde cuando entré al baño. Dos abejas volaban alrededor del foco que alumbra el espejo frente al lavabo.
Y es que es común ver abejas en esta casa, por lo menos así ha sido durante estos últimos años. Algo que nunca me había molestado, ellas hacían lo suyo y yo lo mío y nadie resultaba afectado.
Una de las abejas era más ruidosa que la otra. Su patrón de vuelo era más errático y gallardamente se acercaba a mi cara, como retándome, como si no tuviese el menor resguardo por conservar su vida.
No me moví. Es bien sabido que si no haces movimientos súbitos, ni las atacas, estos insectos seguirán con su vida, probablemente buscando una flor que polinizar o una luz que adorar. Empezó a caminar alrededor de mi boca y no sabía que hacer. Si me movía o la intentaba matar, sin duda atacaría. Por lo que continué estático como estatua.
Y sin motivo aparente me atacó, insertando su aguijón en la parte inferior izquierda de mi labio.
La primera reacción de mi cuerpo, fue una lágrima involuntaria que rápidamente descendió por mi rostro, el dolor no fue fuerte, sin embargo desde el primer instante sentí que algo no estaba bien.
Abandoné el cuarto lo más rápidamente posible, en caso de que su compañera decidiera terminar lo que su pronta difunta amiga había iniciado (las abejas mueren inmediatamente pierden su aguijón). Baje hasta la sala, donde me acerque a un espejo y trate de quitarme el aguijón de forma que el veneno no entrará en mi. Demasiado tarde. Sentía que algo no estaba bien.
Mi hermana al verme, supo lo que había pasado y corrió a llamar al doctor.
Lo que aconteció después es aún confuso y créanme cuando asevero que no existe la menor exageración en mis palabras.
Mientras mi hermana hablaba con el doctor, salí a tomar aire al patio de la casa.
Mis piernas de un instante al otro se sintieron como de hule y perdí cualquier fuerza para mantenerme de pie, empezando a sentir mucho calor, principalmente en las orejas.
Esta sensación fue tan extrema que tuve que quitarme primero la playera, hasta quedar solamente en ropa interior y recostarme sobre el piso para refrescarme de tan primitiva forma.
Ahora estaba en el suelo, sudando la gota gorda y la respiración se complicaba más y más con cada segundo que acontecía.
En ese momento fue cuando llegó un pensamiento que nunca había cruzado mi cabeza de manera real: “Voy a morirme. Voy a morir en este instante.”
Me arrastré, como si de alguna forma dicho esfuerzo simbolizará una último esfuerzo por sostenerme como fuese posible a la vida. “No puedo morir” pensé. “Por mi Mamá, además la semana que entra me voy a Harvest Of Hope… Este no puede ser el final” cada vez más decidido y convencido que no era la hora. “No moriré”.
Decidí juntar las pocas fuerzas que me quedaban. Levantarme y caminar para poder acostarme en el sillón de la sala, del cual ya no pude moverme. Mi hermana me quería llevarme al doctor y solo pude juntar suficiente fuerza y respiración para rápidamente formular una serie de palabras que dieran a entender que no podía moverme y el doctor tendría que venir.
Minutos que asemejaron horas transcurrieron y el respirar era la actividad más difícil que había realizado en mi vida. Consecuentemente mi corazón latía cada vez más rápido y fuerte, como si su intención fuera salir de su caja toráxica y explotar en medio de la sala.
Para ese entonces mi cuerpo estaba hinchado en su totalidad, el color había desaparecido de mi cuerpo y el color de mis uñas se había tornado morado.
Sudaba y sudaba y no encontraba la forma de que el calor fuera menos incomodo. Por el fin el doctor llegó y lo primero que hizo fue preguntar mi nombre. Traté de contestar, sin éxito alguno, por lo que el volvió a formular de manera enérgica mientras escuchaba como retumbaba mi corazón por medio de su estetoscopio.
Repitió la pregunta una tercera vez hasta que entre respiraciones forzadas y jadeos pude decir un breve “Chema”.
Muy bien Ramón, prepara tu brazo que ahí va la inyección. No se como, pero pude volver a exclamar Chema, esta vez de forma más clara y alta. Supongo que no podía vivir con el hecho de que me llamasen Ramón.
Ni siquiera tuve oportunidad de avistar la aguja, pero mi hermana asevera que era la más grande y gruesa que haya visto en su vida y me inyectaron de un solo golpe, al más puro estilo de Pulp Fiction.
Llámenlo placebo, pero mientras la medicina entraba a mis venas, yo inmediatamente sentí un confort inmenso, como si supiese que aunque aún me sentía peor que en mi vida, sobreviviría de alguna forma.
Cada vez el calor era menor y aunque aún respirar era la tarea más complicada del mundo, por lo menos el aire entraba. Algo que segundos antes no pasaba.
Para ese entonces el doctor ya se había ido y mi hermana con el. Inmediatamente después que ellos salieron, mi Mamá llego espantada del trabajo.
Lentamente le explique lo que paso y me cuido, pero el calor tan intenso que apenas unos instantes me agobiaba, se convertía en el frío más intenso que haya sentido en mi vida. Los dientes literalmente temblaban sin control, aunque por lo menos el acto de respirar se volvía más sencillo, aún lejos de considerarse como normal.
Aproximadamente a las ocho, todo volvió a la normalidad, con la excepción de un cuerpo hinchado y un mareo terrible cuya única consecuencia lamentable fue el perderme el concierto de mis amigos División Minúscula en el Teatro Metropolitan.
Prendí la televisión y en Futurama pasaron el capitulo de la abeja, donde uno de los personajes tiene un coma inducido por un piquete de abeja enorme.
Y no, a mi no me pareció para nada gracioso.
domingo, 22 de febrero de 2009
Pus
Hoy fue un día de emociones encontradas, donde transité a través de polos paralelos, experimentando intensamente una amplia gama de sentimientos heterogéneos: Golpee mi puño cerrado con ira, hice rabientas que hicieran que me doliera la cabeza, me sentí impresionado, confundido, perdía y ecuperé la esperanza en cuestión de horas.
Uno de mis propósitos recientes ha sido el tratar de superar los rencores. De librarme de la carga del negativismo que constantemente sentía (¿siento?) hacia otros seres humanos.
Sin embargo, hay ocasiones donde una tarea tan aparentemente simple como esta me cuesta mucho trabajo: Hoy fue uno de esos días. Existe gente a la que aún resiento y no encuentro la forma de superarlo y olvidarlo, tanto rencor que pudre mis entrañas.
Quisiera herirlos, de la forma que ellos me laceraron figurativamente… Pero a medida que mis fantasías de venganza se tornan más y más tenebrosamente realistas, me doy cuenta de cuan absurdo es esto, de cómo es simplemente designar importancia a una persona que no debería de tener la menor injerencia en la forma en la que vivo mi vida. ¿Pero como recordarlo cuando la frustración se apodera de ti? ¿Cómo canalizar ese enfoque positivo que tanto trabajo te ha costado erguir, cuando lo único en que puedes pensar es la forma en la que un día te gustaría presenciar como alguien sufre?
Es agotador llevar esta carga. Literalmente. No quiero que el veneno fluya por mis venas y de la misma forma como acepto la existencia de este, también tengo que reconocer que ha habido mejoría, que aún cuando la situación a nivel global no pinta bien para nadie, he enfrentado todo con positivismo. Tal vez sea por eso que las recaídas sean tan dolorosas.
Después de experimentar todo esto, fui al cine a ver Slumdog Millionaire, la cual lamentablemente apenas se estrenó este fin de semana en México.
Me conmovió muchísimo y en cierta forma, mejoró mi día. Cuando una película, un libro o una canción, mueven algo dentro de mi, me inspiran, tiendo a retomar el control y vuelve aquel tipo imbatible, con férrea convicción. El que me cae bien y resuelve las cosas.
Lo único que aún no logro arreglar ni siquiera un poco, es que me guste tanto una chica, la cual probablemente sea tan diferente a mi, que este destinado al fracaso.
La cosa es que me agrada tanto, que me torno en esta especie de adolescente inseguro / acosador, que no comprende el concepto de jugar sus cartas de manera tranquila y segura. Peor aún, es que ni siquiera la conozco bien y ya me estoy quebrando la cabeza por nada.
Uno de mis propósitos recientes ha sido el tratar de superar los rencores. De librarme de la carga del negativismo que constantemente sentía (¿siento?) hacia otros seres humanos.
Sin embargo, hay ocasiones donde una tarea tan aparentemente simple como esta me cuesta mucho trabajo: Hoy fue uno de esos días. Existe gente a la que aún resiento y no encuentro la forma de superarlo y olvidarlo, tanto rencor que pudre mis entrañas.
Quisiera herirlos, de la forma que ellos me laceraron figurativamente… Pero a medida que mis fantasías de venganza se tornan más y más tenebrosamente realistas, me doy cuenta de cuan absurdo es esto, de cómo es simplemente designar importancia a una persona que no debería de tener la menor injerencia en la forma en la que vivo mi vida. ¿Pero como recordarlo cuando la frustración se apodera de ti? ¿Cómo canalizar ese enfoque positivo que tanto trabajo te ha costado erguir, cuando lo único en que puedes pensar es la forma en la que un día te gustaría presenciar como alguien sufre?
Es agotador llevar esta carga. Literalmente. No quiero que el veneno fluya por mis venas y de la misma forma como acepto la existencia de este, también tengo que reconocer que ha habido mejoría, que aún cuando la situación a nivel global no pinta bien para nadie, he enfrentado todo con positivismo. Tal vez sea por eso que las recaídas sean tan dolorosas.
Después de experimentar todo esto, fui al cine a ver Slumdog Millionaire, la cual lamentablemente apenas se estrenó este fin de semana en México.
Me conmovió muchísimo y en cierta forma, mejoró mi día. Cuando una película, un libro o una canción, mueven algo dentro de mi, me inspiran, tiendo a retomar el control y vuelve aquel tipo imbatible, con férrea convicción. El que me cae bien y resuelve las cosas.
Lo único que aún no logro arreglar ni siquiera un poco, es que me guste tanto una chica, la cual probablemente sea tan diferente a mi, que este destinado al fracaso.
La cosa es que me agrada tanto, que me torno en esta especie de adolescente inseguro / acosador, que no comprende el concepto de jugar sus cartas de manera tranquila y segura. Peor aún, es que ni siquiera la conozco bien y ya me estoy quebrando la cabeza por nada.
jueves, 19 de febrero de 2009
Rebotando en las paredes.
Abusé. Lo sé. Soy el primero en aceptarlo y encarar las consecuencias.
Entre mis promesas de ser constante en cuanto a este blog
Sin embargo, me enorgullece el hecho de que puedo aceptar con la cabeza en alto, de que honestamente estuve ocupado.
Y es que cumplí una de las promesas que vengo haciendo desde los últimos cinco años: Traer una banda que me gustará a México.
Misión cumplida.
Organicé la primera visita de The Bouncing Souls a México, como parte de su gira de vigésimo aniversario por Latinoamérica.
Para aquellos que desconozcan del grupo, se trata de una agrupación de punk rock proveniente de New Jersey, que en sus veinte años de carrera han sido teloneros de Grene Day, My Chemical Romance, Rancid, The Ramones, Fugazi, Bad Brains, The Offspring entre otros, además de haber tocado por todo el mundo. Con la excepción de México y Sudamérica.
Los respeto sobremanera y siempre he sido fan no solo de su música, sino también de la manera tan honesta en la que han operado ininterrumpidamente durante dos décadas.
Cuatro lustros se dicen fáciles, pero cualquiera que haya tenido una banda sabe que tan difícil puede ser no solo sobrevivir, sino aparte haciéndolo de una manera que no compromete tus ideales.
Fue un mes de muchísimo trabajo. De estar anunciándonos por todo medio posible, de apagar incendios, de hacer depósitos, enviar y contestar correos electrónicos, negociaciones de toda clase y más estresante aún, negar una serie de rumores cuyo origen ignoro, pero que ciertamente pusieron en riesgo muchas cosas (“La banda no viene”, “Es una farsa”, “Cancelaron”, “Se acabaron los boletos”).
Hubo mucho estrés, existieron momentos de gran preocupación. Pero al final todo el duro trabajo se vio recompensado con un lleno y cientos de personas afuera que no pudieron entrar a celebrar la vida con todos los de adentro.
Celebrar con los puños en alto y cantar de cómo somos verdaderos creyentes,
Amo el punk rock. El rock n’ roll en general. Y cada vez que tengo oportunidad de estar tan cerca de el, me doy cuenta cuan afortunado soy.
Podría estar trabajando en cosas que no me gustan, podría ser la persona más miserable del mundo. Pero no lo soy, porque actualmente hago lo que me gusta: Traigo bandas que me gustan, escribo, escucho música todo el día, leo, veo y juego basketball, vivo en una nueva edad dorada de la NBA y los comics. La vida es buena.
Muchas cosas positivas me dejo toda experiencia, incluyendo el que me hayan invitado a subir los coros en True Believers, el cobrar dinero que te ganaste de manera honrada y con el sudor de tu frente y el hecho de que provee a mucha gente que no creía que iría gente, (agotamos localidades) argumentando que el punk rock estaba muerto en México. BULLSHIT!
Lo más importante es que hoy en día puedo decir que tengo seis amigos más en New Jersey con los cuales comparto el amor por el rock n’ roll.
Ahora todo mundo quiere que traiga a sus bandas favoritas. Vienen muchas cosas increíbles, la mayoría que no puedo revelar aún.
Pero les dejo algo que de cierta forma estos dos conciertos confirmados, pero sin fecha aún: Matt Skiba (Alkaline Trio) y Tom Gabel (Against Me!)
¡¡¡¡¡PAM!!!!!
Entre mis promesas de ser constante en cuanto a este blog
Sin embargo, me enorgullece el hecho de que puedo aceptar con la cabeza en alto, de que honestamente estuve ocupado.
Y es que cumplí una de las promesas que vengo haciendo desde los últimos cinco años: Traer una banda que me gustará a México.
Misión cumplida.
Organicé la primera visita de The Bouncing Souls a México, como parte de su gira de vigésimo aniversario por Latinoamérica.
Para aquellos que desconozcan del grupo, se trata de una agrupación de punk rock proveniente de New Jersey, que en sus veinte años de carrera han sido teloneros de Grene Day, My Chemical Romance, Rancid, The Ramones, Fugazi, Bad Brains, The Offspring entre otros, además de haber tocado por todo el mundo. Con la excepción de México y Sudamérica.
Los respeto sobremanera y siempre he sido fan no solo de su música, sino también de la manera tan honesta en la que han operado ininterrumpidamente durante dos décadas.
Cuatro lustros se dicen fáciles, pero cualquiera que haya tenido una banda sabe que tan difícil puede ser no solo sobrevivir, sino aparte haciéndolo de una manera que no compromete tus ideales.
Fue un mes de muchísimo trabajo. De estar anunciándonos por todo medio posible, de apagar incendios, de hacer depósitos, enviar y contestar correos electrónicos, negociaciones de toda clase y más estresante aún, negar una serie de rumores cuyo origen ignoro, pero que ciertamente pusieron en riesgo muchas cosas (“La banda no viene”, “Es una farsa”, “Cancelaron”, “Se acabaron los boletos”).
Hubo mucho estrés, existieron momentos de gran preocupación. Pero al final todo el duro trabajo se vio recompensado con un lleno y cientos de personas afuera que no pudieron entrar a celebrar la vida con todos los de adentro.
Celebrar con los puños en alto y cantar de cómo somos verdaderos creyentes,
Amo el punk rock. El rock n’ roll en general. Y cada vez que tengo oportunidad de estar tan cerca de el, me doy cuenta cuan afortunado soy.
Podría estar trabajando en cosas que no me gustan, podría ser la persona más miserable del mundo. Pero no lo soy, porque actualmente hago lo que me gusta: Traigo bandas que me gustan, escribo, escucho música todo el día, leo, veo y juego basketball, vivo en una nueva edad dorada de la NBA y los comics. La vida es buena.
Muchas cosas positivas me dejo toda experiencia, incluyendo el que me hayan invitado a subir los coros en True Believers, el cobrar dinero que te ganaste de manera honrada y con el sudor de tu frente y el hecho de que provee a mucha gente que no creía que iría gente, (agotamos localidades) argumentando que el punk rock estaba muerto en México. BULLSHIT!
Lo más importante es que hoy en día puedo decir que tengo seis amigos más en New Jersey con los cuales comparto el amor por el rock n’ roll.
Ahora todo mundo quiere que traiga a sus bandas favoritas. Vienen muchas cosas increíbles, la mayoría que no puedo revelar aún.
Pero les dejo algo que de cierta forma estos dos conciertos confirmados, pero sin fecha aún: Matt Skiba (Alkaline Trio) y Tom Gabel (Against Me!)
¡¡¡¡¡PAM!!!!!
martes, 6 de enero de 2009
Rey Cretino
Disfruto, lo que probablemente sea mi última noche de desvelo entre semana por algún tiempo.
El miércoles regreso a la rutina, después de una agradecida pausa de dos semanas, las cuales utilicé para establecer prioridades en mi vida y hacer un análisis duro y directo de que es lo que espero conseguir del día de hoy en adelante.
No dormiré está noche. Película tras película he transcurrido la noche, hasta que llega el turno de un vehículo perfectamente intrascendente de Nicholas Cage que me distrae lo suficiente como para ponerme a escribir. Mi hermana, Ana regresa a la Ciudad de México después de permanecer meses en Holanda. Iba a llegar el día de hoy a las seis de la tarde, pero su avión se retraso debido a la nieve y perdió la conexión.
Tuvo que cambiar todo su viaje y terminó haciendo escalas no planeadas en Londres y New York sucesivamente.
Si todo acontece como previsto, saldremos a las cinco de la mañana, misma hora a la que su vuelo debe estar aterrizando en la pista.
Sigo trabajando en la idea de mi novela. El concepto se torna cada vez más épico, – aún no decido si eso es bueno – pero por lo menos hasta ahora no he descubierto que es simplemente algún refrito de algo que alguna vez vi o leí por ahí.
Probablemente termine siendo una historia que termine desarrollando con el tiempo, soy el primero en admitir que me falta trabajar muchas cosas en mi estilo.
King Dork, es un clásico literario contemporáneo ¿Quién lo hubiera pensado?
El miércoles regreso a la rutina, después de una agradecida pausa de dos semanas, las cuales utilicé para establecer prioridades en mi vida y hacer un análisis duro y directo de que es lo que espero conseguir del día de hoy en adelante.
No dormiré está noche. Película tras película he transcurrido la noche, hasta que llega el turno de un vehículo perfectamente intrascendente de Nicholas Cage que me distrae lo suficiente como para ponerme a escribir. Mi hermana, Ana regresa a la Ciudad de México después de permanecer meses en Holanda. Iba a llegar el día de hoy a las seis de la tarde, pero su avión se retraso debido a la nieve y perdió la conexión.
Tuvo que cambiar todo su viaje y terminó haciendo escalas no planeadas en Londres y New York sucesivamente.
Si todo acontece como previsto, saldremos a las cinco de la mañana, misma hora a la que su vuelo debe estar aterrizando en la pista.
Sigo trabajando en la idea de mi novela. El concepto se torna cada vez más épico, – aún no decido si eso es bueno – pero por lo menos hasta ahora no he descubierto que es simplemente algún refrito de algo que alguna vez vi o leí por ahí.
Probablemente termine siendo una historia que termine desarrollando con el tiempo, soy el primero en admitir que me falta trabajar muchas cosas en mi estilo.
King Dork, es un clásico literario contemporáneo ¿Quién lo hubiera pensado?
jueves, 1 de enero de 2009
MMIX
Existe cierto paralelo en el discurso de algunas personas que admiro, que es de gran interés para mi. Y este siempre tiene que ver con seguir tus instintos en pos de alcanzar tus más grandes ambiciones, sin importar que tan sombrío luzca el panorama.
Hoy, primero de enero del 2009, entiendo que es el momento de tomar decisiones importantes y seguir mis corazonadas.
Desde temprana edad recuerdo tener un sentimiento, una seguridad – cuyo origen desconozco – de que mi destino yacía en ser diferente a todo mundo. En ser parte de grandes cosas y lograr cambios positivos.
Nunca pude empalizar, nunca pude pertenecer al mundo de los niños de mi edad. A pesar de que la mayoría de la gente me ve como alguien sociable, yo me considero en cierta medida, un inadaptado, un solitario. Alguien que constantemente necesita desconectarse de todo y de todos.
Supongo que por eso desde la adolescencia he sentido afinidad hacia todo lo que el punk rock represente y otras expresiones similares que celebren la individualidad y la peculiaridad.
Mi Papá nunca lo entendió y siempre me preguntaba de donde nacía esa necedad de siempre querer ser diferente a todos.
Ahora, cuando creo que lo entiendo, ya no me es posible explicárselo: No es algo que buscas. ¿O acaso creía que no me hubiera encantado encajar? ¿No me hubiera encantado jugar fútbol o pelearme como todos los demás?
Siempre era el niño con los libros de animales, que sabía todos los nombres científicos de los mamíferos y que podía diferenciar entre un elefante asiático y un africano o entre un camello y un dromedario. Que se obsesionaba con todo lo relacionado a estos temas.
Y aunque mucho a cambiado, esa sigue siendo mi constante: Tengo una casi-malsana fascinación por conocer todo lo relacionado de todo aquello que me apasiona.
La primera mitad del 2008 fue increíble a nivel personal. La segunda fue todo lo contrario con una sola excepción notable.
Este 2009 pinta para complicado, sin embargo lo enfrentaré siguiendo mi instinto y haciendo lo que mi intuición me dicta.
En este mundo existen muchas razones para estar feliz y muchas más para estar rabioso, sin embargo vengo con fuerza para conquistar todo que me pongan enfrente.
Hoy, primero de enero del 2009, entiendo que es el momento de tomar decisiones importantes y seguir mis corazonadas.
Desde temprana edad recuerdo tener un sentimiento, una seguridad – cuyo origen desconozco – de que mi destino yacía en ser diferente a todo mundo. En ser parte de grandes cosas y lograr cambios positivos.
Nunca pude empalizar, nunca pude pertenecer al mundo de los niños de mi edad. A pesar de que la mayoría de la gente me ve como alguien sociable, yo me considero en cierta medida, un inadaptado, un solitario. Alguien que constantemente necesita desconectarse de todo y de todos.
Supongo que por eso desde la adolescencia he sentido afinidad hacia todo lo que el punk rock represente y otras expresiones similares que celebren la individualidad y la peculiaridad.
Mi Papá nunca lo entendió y siempre me preguntaba de donde nacía esa necedad de siempre querer ser diferente a todos.
Ahora, cuando creo que lo entiendo, ya no me es posible explicárselo: No es algo que buscas. ¿O acaso creía que no me hubiera encantado encajar? ¿No me hubiera encantado jugar fútbol o pelearme como todos los demás?
Siempre era el niño con los libros de animales, que sabía todos los nombres científicos de los mamíferos y que podía diferenciar entre un elefante asiático y un africano o entre un camello y un dromedario. Que se obsesionaba con todo lo relacionado a estos temas.
Y aunque mucho a cambiado, esa sigue siendo mi constante: Tengo una casi-malsana fascinación por conocer todo lo relacionado de todo aquello que me apasiona.
La primera mitad del 2008 fue increíble a nivel personal. La segunda fue todo lo contrario con una sola excepción notable.
Este 2009 pinta para complicado, sin embargo lo enfrentaré siguiendo mi instinto y haciendo lo que mi intuición me dicta.
En este mundo existen muchas razones para estar feliz y muchas más para estar rabioso, sin embargo vengo con fuerza para conquistar todo que me pongan enfrente.
martes, 30 de diciembre de 2008
Rob
Estos últimos días me he desconectado de todo y de todos. Y no solo se debió a que estaba enfermo.
La verdad es que paso por un momento donde estoy reevaluando lo que es importante para mi. Sobre todo desde el aspecto laboral.
Muchas decisiones importantes serán tomadas pronto, solamente espero que la última (que aún no está tomada) sea la mejor.
Incluso estoy seriamente considerando la idea de volver a la escuela. No lo se, creo que en este momento todo es muy confuso para mi.
Pasé un buen cumpleaños, nada del otro mundo. Varios amigos y yo nos reunimos en Mama Rosas de la Condesa, donde se tardaron años en darnos una mesa.
Pero no me quejo, casi todos mis amigos estuvieron presentes y eso que la invitación fue hecho en cuestión de horas.
Recibí un libro de parte de Wacha, tres libros de parte de Juliet, una tarjeta de iTunes de parte de mi hermana Coco y una figurita de KidRobot de parte de Reclu. ¡Ah! Y un boleto de avión para San Francisco de parte de mi Mamá.
Y es que el 31 de Enero estaré en Berkeley, California. Iré a ver a The Thorns Of Life en su primera presentación en 924 Gilman Street.
The Thorns Of Life es una nueva banda de punk rock integrada por un par de individuos que han sido parte de algunas de mis bandas favoritas: Blake Schwarzenbach (Jawbreaker, Jets To Brazil) y Aaron Cometbus (Crimpshrine, Pinhead Gunpowder) y que son reconocidos como las figuras literarias más influyentes dentro de esta escena, Aaron Elliott (su nombre verdadero) inclusó considerado como el Kerouac del Punk, principalmente por la publicación de su seminal fanzine Cometbus.
El hecho que hayan decidido unir fuerzas y que una de sus primeras presentaciones sea en el legendario 924 Gilman Street es razón suficiente para que alguien como yo se de una vuelta por allá.
Ya me imagino caminando por Telegraph Avenue, empapándome en su atmósfera llena de activismo radical, de verdadera apertura mental.
Entrar a sus tiendas independientes de discos, libros y ropa usada. Comer en sus cafés con menús vegetarianos y orgánicos.
Estoy haciendo una lista de cien discos (cincuenta viniles, cincuenta CDs) que me compraré en el Amoeba de Berkeley.
No es coincidencia que el área de la Bahía allá servido como cuartel de algunos de los movimientos artísticos, sociales y contraculturales contemporáneos más importantes en el occidente, como las Panteras Negras, la Generación Beat, el movimiento hippie, la psicodélia, las increíbles escenas de punk y hip-hop de finales de los ochenta y principios de los noventa y el movimiento de solidaridad Latinoamericana.
Fue también el primer lugar donde un hombre declarado gay – Harvey Milk – fue elegido a un puesto gubernamental.
Y en los próximos revelo el sorpresón. Alguno de mis amigos ya saben de que se trata pero el develamiento a nivel masivo tendrá que esperar un poco más.
La verdad es que paso por un momento donde estoy reevaluando lo que es importante para mi. Sobre todo desde el aspecto laboral.
Muchas decisiones importantes serán tomadas pronto, solamente espero que la última (que aún no está tomada) sea la mejor.
Incluso estoy seriamente considerando la idea de volver a la escuela. No lo se, creo que en este momento todo es muy confuso para mi.
Pasé un buen cumpleaños, nada del otro mundo. Varios amigos y yo nos reunimos en Mama Rosas de la Condesa, donde se tardaron años en darnos una mesa.
Pero no me quejo, casi todos mis amigos estuvieron presentes y eso que la invitación fue hecho en cuestión de horas.
Recibí un libro de parte de Wacha, tres libros de parte de Juliet, una tarjeta de iTunes de parte de mi hermana Coco y una figurita de KidRobot de parte de Reclu. ¡Ah! Y un boleto de avión para San Francisco de parte de mi Mamá.
Y es que el 31 de Enero estaré en Berkeley, California. Iré a ver a The Thorns Of Life en su primera presentación en 924 Gilman Street.
The Thorns Of Life es una nueva banda de punk rock integrada por un par de individuos que han sido parte de algunas de mis bandas favoritas: Blake Schwarzenbach (Jawbreaker, Jets To Brazil) y Aaron Cometbus (Crimpshrine, Pinhead Gunpowder) y que son reconocidos como las figuras literarias más influyentes dentro de esta escena, Aaron Elliott (su nombre verdadero) inclusó considerado como el Kerouac del Punk, principalmente por la publicación de su seminal fanzine Cometbus.
El hecho que hayan decidido unir fuerzas y que una de sus primeras presentaciones sea en el legendario 924 Gilman Street es razón suficiente para que alguien como yo se de una vuelta por allá.
Ya me imagino caminando por Telegraph Avenue, empapándome en su atmósfera llena de activismo radical, de verdadera apertura mental.
Entrar a sus tiendas independientes de discos, libros y ropa usada. Comer en sus cafés con menús vegetarianos y orgánicos.
Estoy haciendo una lista de cien discos (cincuenta viniles, cincuenta CDs) que me compraré en el Amoeba de Berkeley.
No es coincidencia que el área de la Bahía allá servido como cuartel de algunos de los movimientos artísticos, sociales y contraculturales contemporáneos más importantes en el occidente, como las Panteras Negras, la Generación Beat, el movimiento hippie, la psicodélia, las increíbles escenas de punk y hip-hop de finales de los ochenta y principios de los noventa y el movimiento de solidaridad Latinoamericana.
Fue también el primer lugar donde un hombre declarado gay – Harvey Milk – fue elegido a un puesto gubernamental.
Y en los próximos revelo el sorpresón. Alguno de mis amigos ya saben de que se trata pero el develamiento a nivel masivo tendrá que esperar un poco más.
domingo, 7 de diciembre de 2008
Neta Neta Neta
Anuncié la existencia de este blog en la última edición de mi programa de radio, para en cierta forma obligarme a retomar la constancia con la que inicié este proyecto.
Sin embargo, ni eso funcionó y es que he tenido las ideas dispersas.
Hay algo que quisiera poder compartir con el mundo, pero aún no es pertinente.
Solo puedo adelantar que si se concreta, será el inicio de una serie de eventos positivos en mi vida e incluso en la de algunos otros habitantes de esta hermosa ciudad.
Me ha entrado la curiosidad por la meditación. Meditación trascendental, para ser más exactos.
Y es que he llegado a una etapa de mi vida donde una de mis prioridades es estar bien conmigo mismo en todos los sentidos.
Me sorprende que actividades innatas e instintivas como respirar, comer o dormir, podamos encontrar la manera de hacerlas incorrectamente.
Ya no quiero preocuparme por cosas que están fuera de mi control, por gente que no deja nada positivo en mi vida o por trivialidades que deberían de transitar sin pena, ni gloria alrededor mío.
Después de una larga demora, por fin salió la última parte de Secret Invasion. En realidad todo el número me pareció lo suficientemente bueno para mantenerme al corriente de la trama, pero ligeramente decepcionante como para no emocionarme sobremanera… Hasta la última página. Esta escena es uno de los momentos más emocionantes que haya leído en mucho tiempo.
Ampliamente recomendado.
Ayer compré discos de Tom Waits; ultimamente me he estado obsesionando por escucharlo. Fui a mixup y compré todo lo que no tuviera de el.
Una palabra para describir Nick and Norah’s Infinite Playlist: decepcionante.
¿Se imaginan la dimensión alterna donde The Damned intercambió papeles con The Police en cuanto a popularidad? Eso sería algo interesante.
Mi canción favorita en este preciso instante es 'One Last Dance' de Badly Drawn Boy: "And I will do all that I can / You’re my woman, I’m your man / And if we still don’t have a plan / We’ll listen to Thunder Road"”
Obama no deja de fumar.
Me dispongo a mi cuarto, donde escucharé bandas ocurrentes y desconocidas de New Wave.
Sin embargo, ni eso funcionó y es que he tenido las ideas dispersas.
Hay algo que quisiera poder compartir con el mundo, pero aún no es pertinente.
Solo puedo adelantar que si se concreta, será el inicio de una serie de eventos positivos en mi vida e incluso en la de algunos otros habitantes de esta hermosa ciudad.
Me ha entrado la curiosidad por la meditación. Meditación trascendental, para ser más exactos.
Y es que he llegado a una etapa de mi vida donde una de mis prioridades es estar bien conmigo mismo en todos los sentidos.
Me sorprende que actividades innatas e instintivas como respirar, comer o dormir, podamos encontrar la manera de hacerlas incorrectamente.
Ya no quiero preocuparme por cosas que están fuera de mi control, por gente que no deja nada positivo en mi vida o por trivialidades que deberían de transitar sin pena, ni gloria alrededor mío.
Después de una larga demora, por fin salió la última parte de Secret Invasion. En realidad todo el número me pareció lo suficientemente bueno para mantenerme al corriente de la trama, pero ligeramente decepcionante como para no emocionarme sobremanera… Hasta la última página. Esta escena es uno de los momentos más emocionantes que haya leído en mucho tiempo.
Ampliamente recomendado.
Ayer compré discos de Tom Waits; ultimamente me he estado obsesionando por escucharlo. Fui a mixup y compré todo lo que no tuviera de el.
Una palabra para describir Nick and Norah’s Infinite Playlist: decepcionante.
¿Se imaginan la dimensión alterna donde The Damned intercambió papeles con The Police en cuanto a popularidad? Eso sería algo interesante.
Mi canción favorita en este preciso instante es 'One Last Dance' de Badly Drawn Boy: "And I will do all that I can / You’re my woman, I’m your man / And if we still don’t have a plan / We’ll listen to Thunder Road"”
Obama no deja de fumar.
Me dispongo a mi cuarto, donde escucharé bandas ocurrentes y desconocidas de New Wave.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Después del Rencor
Encuentro en la música el escape que constantemente preciso. Ligeramente mayor del que hallo en la cinematografía y la literatura.
En esos discos, libros y películas que he tenido la oportunidad de acumular durante años. Mis tesoros más valiosos, los que no cambiaría por mansiones en las colinas y autos lujosos.
Escucho a P.O.S. y siento la empatía que entre aquellos de tres dimensiones, forjados de carne y hueso no puedo encontrar, con una frase bastante sencilla:
"No one will ever be, like me; No one will ever be like me, No one will ever be like me"
Siento la frustración de aquel que aún con más de dos décadas y media de kilometraje, casi tres, no encuentra su lugar. Y se pregunta si alguna vez lo hará.
Saberte una persona creativa, leída y con opinión en un desierto estéril del menor dejo de creatividad es una de las sensaciones más desgastantes y frustrantes que puedan existir.
Recopilando información en Excel, actualizando una página de Internet. ¿De que sirve leer, instruirte, estudiar? ¿De que sirva que reconozcan la importancia de tu voz y de tu opinión en todos lados, menos en tu lugar, si no lo aplicas en tu vida diaria? ¿De que sirve pensar fuera de la caja cuando tus argumentos son negados por falta de experiencia?
Peor aún, existen ocasiones donde me siento cómplice de un crimen mayor: Lucrar con aquello que no es autentico. Traficar con la apatía y el pésimo gusto de la gente.
Una frase que constantemente tengo que escuchar es “Solo son negocios”. Y entiendo que en lo más profundo de esta expresión, exista una sutil nobleza, sobre todo si es observado por la psique mexicana de 'la familia va primero'.
Sin embargo, me remuerde la conciencia y me punza el saber que pasa el tiempo y no he logrado esa diferencia positiva en el mundo, usándolo para vender farsas.
No quiero transformarme en uno más de aquellos que trabaja solamente por pagar las mensualidades de la hipoteca o saldar la cuenta de la tarjeta de crédito. De esos que no tienen la sed de conocimiento, el espíritu de aventura y la necesidad de manifestarse, en trasgredir.
De no tener una opinión que algunos puedan considerar agresiva y honesta. Confrontar con el ánimo de dejar una huella contraste de marcar territorio para alcanzar estatus de macho alfa o perra máxima.
Probablemente sean solo incoherencias románticas, pero creo que debe existir un espacio para el arte, para la trascendencia, para la crudeza. Para ese idealismo que constantemente relegamos al punto del olvido.
Nunca olvidaré esa tira de Mafalda, donde después de observar a dos adultos hablando sobre el quijotismo juvenil, nuestra heroína alerta a sus amigos diciendo: "¡Sonamos Muchachos! Resulta que si uno no se apura a cambiar al mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!"
En esos discos, libros y películas que he tenido la oportunidad de acumular durante años. Mis tesoros más valiosos, los que no cambiaría por mansiones en las colinas y autos lujosos.
Escucho a P.O.S. y siento la empatía que entre aquellos de tres dimensiones, forjados de carne y hueso no puedo encontrar, con una frase bastante sencilla:
"No one will ever be, like me; No one will ever be like me, No one will ever be like me"
Siento la frustración de aquel que aún con más de dos décadas y media de kilometraje, casi tres, no encuentra su lugar. Y se pregunta si alguna vez lo hará.
Saberte una persona creativa, leída y con opinión en un desierto estéril del menor dejo de creatividad es una de las sensaciones más desgastantes y frustrantes que puedan existir.
Recopilando información en Excel, actualizando una página de Internet. ¿De que sirve leer, instruirte, estudiar? ¿De que sirva que reconozcan la importancia de tu voz y de tu opinión en todos lados, menos en tu lugar, si no lo aplicas en tu vida diaria? ¿De que sirve pensar fuera de la caja cuando tus argumentos son negados por falta de experiencia?
Peor aún, existen ocasiones donde me siento cómplice de un crimen mayor: Lucrar con aquello que no es autentico. Traficar con la apatía y el pésimo gusto de la gente.
Una frase que constantemente tengo que escuchar es “Solo son negocios”. Y entiendo que en lo más profundo de esta expresión, exista una sutil nobleza, sobre todo si es observado por la psique mexicana de 'la familia va primero'.
Sin embargo, me remuerde la conciencia y me punza el saber que pasa el tiempo y no he logrado esa diferencia positiva en el mundo, usándolo para vender farsas.
No quiero transformarme en uno más de aquellos que trabaja solamente por pagar las mensualidades de la hipoteca o saldar la cuenta de la tarjeta de crédito. De esos que no tienen la sed de conocimiento, el espíritu de aventura y la necesidad de manifestarse, en trasgredir.
De no tener una opinión que algunos puedan considerar agresiva y honesta. Confrontar con el ánimo de dejar una huella contraste de marcar territorio para alcanzar estatus de macho alfa o perra máxima.
Probablemente sean solo incoherencias románticas, pero creo que debe existir un espacio para el arte, para la trascendencia, para la crudeza. Para ese idealismo que constantemente relegamos al punto del olvido.
Nunca olvidaré esa tira de Mafalda, donde después de observar a dos adultos hablando sobre el quijotismo juvenil, nuestra heroína alerta a sus amigos diciendo: "¡Sonamos Muchachos! Resulta que si uno no se apura a cambiar al mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!"
lunes, 24 de noviembre de 2008
¡Orgánico goooeeeei!
En la edición de Junio de 1970 del New York Magazine, se publicó “These Radical Chic Evenings” de la autoría de Tom Wolfe. En este artículo relataba una fiesta a la que el autor asistió en Manhattan, cuyo anfitrión era el legendario compositor y director de orquesta Leonard Bernstein.
La intención del hombre detrás de la música de West Side Story (una de mis películas favoritas), era la de congregar algunos de los socialités más poderosos de la ciudad para ponerlos en contacto con los líderes del Partido de las Panteras Negras.
La pieza es recordada en menor medida a la incongruencia de que los mayordomos de costumbre de la familia – ambos afroamericanos – estuvieran sospechosamente ausentes durante la velada, reemplazados por sudamericanos blancos recién contratados y en mayor mesura por el contraste que plasmaba entre la ira negra y la culpa blanca.
Wolfe, satiriza a estos miembros de la clase alta blanca, designándolos como radical chic: individuos que apoyan causas sociales más por cuestiones de estatus social que por un interés verdadero.
Uno pensaría cuán diferentes deberían ser las cosas en cuanto a este respecto entre la gran manzana de hace treinta y ocho años y la capital mexicana en la actualidad.
Últimamente, cada vez que termino en una fiesta, me doy cuenta que el fenómeno radical chic se mantiene vivo y fuerte, su corazón latiendo enérgicamente donde quiera que los keffiyehs se sacudan al ritmo de las percusiones del techno y house, sin que alguien en la pista tenga la menor pista de la importancia de su mensaje sociopolítico en la comunidad occidental… Siempre que se sigan inscribiéndose en campañas de Facebook manifestando férrea oposición al calentamiento global, mientras se enlistan para engullir un jugoso corte de carne en la comida (He aquí el porque)… Dondequiera que se siga curándose la cruda en los medios días desayunando alimentos orgánicas, adquiridos en alguna tienda del grupo Wal-Mart.
No se trata de mantener una actitud militantemente opresiva, que no de cabida al dialogo: No esta entre mis planeas sabotear McDonald’s o lanzar ladrillos a las ventanas de las tiendas de Nike.
Sin embargo a veces necesito una buena dosis de congruencia en mis días. Necesito saber que aún existe gente que cree en algo por convicción propia más que un fuerte deseo de pertenencia.
La intención del hombre detrás de la música de West Side Story (una de mis películas favoritas), era la de congregar algunos de los socialités más poderosos de la ciudad para ponerlos en contacto con los líderes del Partido de las Panteras Negras.
La pieza es recordada en menor medida a la incongruencia de que los mayordomos de costumbre de la familia – ambos afroamericanos – estuvieran sospechosamente ausentes durante la velada, reemplazados por sudamericanos blancos recién contratados y en mayor mesura por el contraste que plasmaba entre la ira negra y la culpa blanca.
Wolfe, satiriza a estos miembros de la clase alta blanca, designándolos como radical chic: individuos que apoyan causas sociales más por cuestiones de estatus social que por un interés verdadero.
Uno pensaría cuán diferentes deberían ser las cosas en cuanto a este respecto entre la gran manzana de hace treinta y ocho años y la capital mexicana en la actualidad.
Últimamente, cada vez que termino en una fiesta, me doy cuenta que el fenómeno radical chic se mantiene vivo y fuerte, su corazón latiendo enérgicamente donde quiera que los keffiyehs se sacudan al ritmo de las percusiones del techno y house, sin que alguien en la pista tenga la menor pista de la importancia de su mensaje sociopolítico en la comunidad occidental… Siempre que se sigan inscribiéndose en campañas de Facebook manifestando férrea oposición al calentamiento global, mientras se enlistan para engullir un jugoso corte de carne en la comida (He aquí el porque)… Dondequiera que se siga curándose la cruda en los medios días desayunando alimentos orgánicas, adquiridos en alguna tienda del grupo Wal-Mart.
No se trata de mantener una actitud militantemente opresiva, que no de cabida al dialogo: No esta entre mis planeas sabotear McDonald’s o lanzar ladrillos a las ventanas de las tiendas de Nike.
Sin embargo a veces necesito una buena dosis de congruencia en mis días. Necesito saber que aún existe gente que cree en algo por convicción propia más que un fuerte deseo de pertenencia.
martes, 18 de noviembre de 2008
El Chuchin.
Lamento la demoré entre la última entrega de este blog y esta, sin embargo puedo admitir que han sido días productivos a nivel laboral y personal.
2008 fue sin duda uno de los mejores años de mi vida. Por muchas cosas y en diferentes niveles.
Sin embargo, no puedo esperar para que el telón caiga y lo subyugue esta añada manera perentoria, arrumbando otro calendario al desván. No puedo esperar que las manecillas del reloj apunten a las 11:59:59 y darle la bienvenida a un año nuevo.
Tengo grandes esperanzas para el 2009. Aunque a veces sienta que sus promesas son demasiado buenas para ser ciertas.
Me encantaría hondar en detalle, pero hasta no tenerlo todo asegurado, no sería conveniente.
El número de Diciembre de Alternative Press presenta en la portada a Green Day, hablando de su nuevo material.
Esto me emociona como pocas cosas en la vida. La revista lo califica como el material más esperado del año.
Me encanta la cita de Billie Joe que colocan en el press release, porque entiendo su intención. Comprendo perfectamente lo que quiere decir:
"There's nothing to prove anymore," singer/guitarist Billie Joe Armstrong tells AP. "We're just trying to show we have this spirit that rock 'n' roll can change lives, and it really is a religious experience that means something to us. It's more about faith now.
“No hay nada más que probar” le menciona a AP el vocalista/guitarrista Billie Joe Armstrong . “Intentamos mostrar que contamos este espíritu de que el rock 'n' roll puede cambiar vidas y que en verdad es una experiencia religiosa que significa algo para nosotros. Se trata más de fe ahora.
Mi Papá solía platicarme una idea vaga de una historia que le hubiera gustado contar mientras tuvo vida, una que marcaba ciertos paralelos entre la religión y el rock ‘n’ roll; entre Jesucristo y Elvis Presley. Cabe aclarar que mi Papá era un hombre religioso, característica que lamentablemente yo no heredé en lo absoluto.
Probablemente un día, sea yo el que termine desarrollando su concepto desde mi perspectiva.
A veces encuentro prácticamente idéntica la convicción y entrega entre la gente que dedica su vida a la devoción y la de aquellos que hablamos en términos reverénciales del poder de cambio de unos individuos sobre un escenario con guitarra, bajo y batería.
Supongo que es parte de esa necesidad humana de pertenecer a algo que es más grande que uno mismo, pero que sería imposible sin la suma de todas y cada una de sus partes.
Al final, todo se trata de trascender. Al momento de hacer este, un lugar mejor.
El rock ‘n’ roll salva vidas: Si no fuera por este, yo no estaría en este momento frente al monitor de mi computadora. En fin...
Me presto a leer Proust Was A Neuroscientist, un libro que me prestó AJ. Pinta para interesante.
Saludos a las cuatro personas que leen esto.
2008 fue sin duda uno de los mejores años de mi vida. Por muchas cosas y en diferentes niveles.
Sin embargo, no puedo esperar para que el telón caiga y lo subyugue esta añada manera perentoria, arrumbando otro calendario al desván. No puedo esperar que las manecillas del reloj apunten a las 11:59:59 y darle la bienvenida a un año nuevo.
Tengo grandes esperanzas para el 2009. Aunque a veces sienta que sus promesas son demasiado buenas para ser ciertas.
Me encantaría hondar en detalle, pero hasta no tenerlo todo asegurado, no sería conveniente.
El número de Diciembre de Alternative Press presenta en la portada a Green Day, hablando de su nuevo material.
Esto me emociona como pocas cosas en la vida. La revista lo califica como el material más esperado del año.
Me encanta la cita de Billie Joe que colocan en el press release, porque entiendo su intención. Comprendo perfectamente lo que quiere decir:
"There's nothing to prove anymore," singer/guitarist Billie Joe Armstrong tells AP. "We're just trying to show we have this spirit that rock 'n' roll can change lives, and it really is a religious experience that means something to us. It's more about faith now.
“No hay nada más que probar” le menciona a AP el vocalista/guitarrista Billie Joe Armstrong . “Intentamos mostrar que contamos este espíritu de que el rock 'n' roll puede cambiar vidas y que en verdad es una experiencia religiosa que significa algo para nosotros. Se trata más de fe ahora.
Mi Papá solía platicarme una idea vaga de una historia que le hubiera gustado contar mientras tuvo vida, una que marcaba ciertos paralelos entre la religión y el rock ‘n’ roll; entre Jesucristo y Elvis Presley. Cabe aclarar que mi Papá era un hombre religioso, característica que lamentablemente yo no heredé en lo absoluto.
Probablemente un día, sea yo el que termine desarrollando su concepto desde mi perspectiva.
A veces encuentro prácticamente idéntica la convicción y entrega entre la gente que dedica su vida a la devoción y la de aquellos que hablamos en términos reverénciales del poder de cambio de unos individuos sobre un escenario con guitarra, bajo y batería.
Supongo que es parte de esa necesidad humana de pertenecer a algo que es más grande que uno mismo, pero que sería imposible sin la suma de todas y cada una de sus partes.
Al final, todo se trata de trascender. Al momento de hacer este, un lugar mejor.
El rock ‘n’ roll salva vidas: Si no fuera por este, yo no estaría en este momento frente al monitor de mi computadora. En fin...
Me presto a leer Proust Was A Neuroscientist, un libro que me prestó AJ. Pinta para interesante.
Saludos a las cuatro personas que leen esto.
martes, 11 de noviembre de 2008
Los Caminos De La Vida.
Toda aquella persona que me conoce, sabe bien del entusiasmo desbordado que suelo conferir en todo aquello que me apasiona.
No hay nada que me haga sentir más vivo que la música. Específicamente el rock n' roll.
Una de las bandas que mayor influencia ha tenido en mi vida es Jawbreaker. Debido primordialmente al estilo lírico de Blake Schwarzenbach, vocalista, guitarrista y compositor del grupo.
Durante los ocho años de su existencia, Jawbreaker logró fusionar el espíritu de la escena punk de la Bahía Este con la poesía y elementos sónicos de Hüsker Dü y The Psychedelic Furs.
Después de la lamentable separación de Jawbreaker, Blake inició Jets To Brazil, un proyecto decididamente menos punk rock, pero literariamente más ambicioso, con letras que hacían alusión a Wallace Stevens ("Four Cornered Night"), Jack Kerouac ("I Typed For Miles"), entre otros.
El cuarteto se separó en el 2003, no sin antes brindar un legendario concierto que su servidor tuvo la fortuna de asistir en el Trocadero Theatre en Philadelphia, PA.
Cinco años han transcurrido desde la última noticia que tuvimos sobre Blake Schwarzenbach en el plano musical.
Pero esto cambio subitamente esta semana. Como había sido sugerido una querida amiga hace poco más de dos años, el poeta laureado de la miseria había estado trabajado en tiempos recientes en nuevas canciones.
El pasado 9 de Noviembre en el Jerk House de Sunset Park y sin la menor fanfarria o anuncio,, se presentó por primera vez en vez en vivo The Thorns Of Life, el nuevo grupo de Schwarzenbach al lado del denominado "Kerouac del Punk", Aaron Cometbus (También conocido como Aaron Elliott), quien es mejor conocido por el seminal fanzine Cometbus y por tocar la batería en legendarias bandas del calibre de Crimpshrine y Pinhead Gunpowder, esta ultima con la cual sigue tocando y recientemente editó un sencillo de tres temas en formato de 7".
Dos de las mentes más brillantes en la historia del punk rock unidas. The Thorns Of Life es sin duda la banda nueva más esperada por un servidor y una que renueva mi endeble fe en el estado actual del rock n' roll.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Ocho.
Relegada en el conciente colectivo y contrastando con el optimismo global generado por la histórica victoria del Demócrata Barack Obama, la mayoría de votos obtenidos a favor de la Propuesta 8 en California representa un triste retroceso para una de las victorias progresivas más importantes de los últimos años.
La propuesta 8 es una enmienda a la constitución estatal de California que restringe la definición del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, eliminando efectivamente la decisión de la suprema corte de California que reconocía el matrimonio como un derecho fundamental.
Personalmente, pienso que el matrimonio es una institución sin valor alguno, en el momento que puede existir uniones de este tipo por conveniencia y arreglados, pero dos personas que se aman se les sea negado en base a algo tan absurdo como la preferencia sexual.
Todo el progreso simbólico que pueda representar que en el país más poderoso del mundo es posible que la nominación a candidato sea contendida entre un afroamericano y una mujer, se pierde cuando un 52.3% de los californianos aún representan esta mentalidad arcaica y homofóbica.
Más tétrico cuando consideramos que California es el estado más liberal de todo este país.
Ya no se casen. No sirve eso de nada.
La propuesta 8 es una enmienda a la constitución estatal de California que restringe la definición del matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, eliminando efectivamente la decisión de la suprema corte de California que reconocía el matrimonio como un derecho fundamental.
Personalmente, pienso que el matrimonio es una institución sin valor alguno, en el momento que puede existir uniones de este tipo por conveniencia y arreglados, pero dos personas que se aman se les sea negado en base a algo tan absurdo como la preferencia sexual.
Todo el progreso simbólico que pueda representar que en el país más poderoso del mundo es posible que la nominación a candidato sea contendida entre un afroamericano y una mujer, se pierde cuando un 52.3% de los californianos aún representan esta mentalidad arcaica y homofóbica.
Más tétrico cuando consideramos que California es el estado más liberal de todo este país.
Ya no se casen. No sirve eso de nada.
domingo, 9 de noviembre de 2008
Audiencia De Uno.
Pepe Tajonar, un amigo que recientemente tuvo la oportunidad de grabar en los Blasting Room Studios, me comentaba de una experiencia que tuvo con Bill Stevenson, legendario baterista de bandas como Descendents y Black Flag, además de ser uno de los productores más solicitados en el rock n’ roll hoy en día.
Cuando mezclaban las vocales del disco de su banda Finde – el cual será editado el año que entra – Pepe las pedía más alto, a lo que Bill respondía, haciendo el gesto de una balanza con ambos brazos: 'Pop (mientras levantaba una de las manos mientras bajaba la otra)… or Rock' (mientras que la mano que estaba arriba descendía y viceversa).
Me imagino que Rise Against, quienes apenas unos meses grabaron su más reciente material en el mismo lugar y con el mismo equipo de trabajo, cuando enfrentados al mismo dilema, no dudaron ni un instante en seleccionar la mano del pop.
En este caso no les compro lo de “progresión natural” o “evolución orgánica”.
Y no es que utilizar la infame “palabra P” deba tener connotaciones negativas. Sin embargo, el salto ciego que tomó el cuarteto de Chicago se siente tan forzado, que no he podido escuchar Appeal To Reason más de tres veces.
Si esta auto-impuesta accesibilidad fuera el único inconveniente, no sería tan grave la cosa.
Pero algunos de los otros problemas que aquejan a este disco incluyen una secuenciación terrible, coros intrascendentes; carentes de la explosividad y pasión a las que nos tenían acostumbrado, un sonido plano y el pecado cardenal por excelencia: diez de las trece canciones son ejercicios triviales en la repetición.
Las tres que se salvan incluyen el primer sencillo Re-Education (Through Labor), Hairline Fracture (con la colaboración vocal de Matt Skiba) y Hero Of War, una elocuente reflexión acústica sobre un soldado enviado a la guerra.
Además de este trío de canciones, también es digno de notar el booklet, el cuál contiene citas de Pablo Picasso, Gandhi y Henry David Thoreau e increíbles recomendaciones literarias (A People’s History Of The United States de Howard Zinn) y cinematográficas (The Ground Truth, Wal-Mart: The High Price Of Low Cost, Sicko, The Future Of Food, An Incovinient Truth), todo impreso en tintas vegetales sobre papel reciclable y biodegradable.
Sin embargo cuando reconoces esto como de lo mejor de un disco, es algo verdaderamente lamentable.
Me dolió escuchar este disco. Más aún cuando Tim McIlrath dió una cita sincera a Alternative Press que me dice mucho de ellos como fanáticos de música del corazón:
"In my head, Hot Water Music are fucking U2. To look and see that a band like Hot Water Music never sold as many records as we have, it’s like ‘Holy shit, my idols.’ Bands like Face To Face, Hot Water Music or The Descendents, a lot of the bands we grew up with, those were my aspirations. I wanted to be Face to Face. I wanted to be Hot Water Music."
Tim, Hot Water Music NUNCA hubiera hecho un disco como el tuyo. Y no me refiero a la calidad. Ellos nunca hubieran sacado algo sin alma.
Soy fan de Rise Against, espero de corazón que este sea solo un ligero tropezón y regresen pronto a la forma.
Cuando mezclaban las vocales del disco de su banda Finde – el cual será editado el año que entra – Pepe las pedía más alto, a lo que Bill respondía, haciendo el gesto de una balanza con ambos brazos: 'Pop (mientras levantaba una de las manos mientras bajaba la otra)… or Rock' (mientras que la mano que estaba arriba descendía y viceversa).
Me imagino que Rise Against, quienes apenas unos meses grabaron su más reciente material en el mismo lugar y con el mismo equipo de trabajo, cuando enfrentados al mismo dilema, no dudaron ni un instante en seleccionar la mano del pop.
En este caso no les compro lo de “progresión natural” o “evolución orgánica”.
Y no es que utilizar la infame “palabra P” deba tener connotaciones negativas. Sin embargo, el salto ciego que tomó el cuarteto de Chicago se siente tan forzado, que no he podido escuchar Appeal To Reason más de tres veces.
Si esta auto-impuesta accesibilidad fuera el único inconveniente, no sería tan grave la cosa.
Pero algunos de los otros problemas que aquejan a este disco incluyen una secuenciación terrible, coros intrascendentes; carentes de la explosividad y pasión a las que nos tenían acostumbrado, un sonido plano y el pecado cardenal por excelencia: diez de las trece canciones son ejercicios triviales en la repetición.
Las tres que se salvan incluyen el primer sencillo Re-Education (Through Labor), Hairline Fracture (con la colaboración vocal de Matt Skiba) y Hero Of War, una elocuente reflexión acústica sobre un soldado enviado a la guerra.
Además de este trío de canciones, también es digno de notar el booklet, el cuál contiene citas de Pablo Picasso, Gandhi y Henry David Thoreau e increíbles recomendaciones literarias (A People’s History Of The United States de Howard Zinn) y cinematográficas (The Ground Truth, Wal-Mart: The High Price Of Low Cost, Sicko, The Future Of Food, An Incovinient Truth), todo impreso en tintas vegetales sobre papel reciclable y biodegradable.
Sin embargo cuando reconoces esto como de lo mejor de un disco, es algo verdaderamente lamentable.
Me dolió escuchar este disco. Más aún cuando Tim McIlrath dió una cita sincera a Alternative Press que me dice mucho de ellos como fanáticos de música del corazón:
"In my head, Hot Water Music are fucking U2. To look and see that a band like Hot Water Music never sold as many records as we have, it’s like ‘Holy shit, my idols.’ Bands like Face To Face, Hot Water Music or The Descendents, a lot of the bands we grew up with, those were my aspirations. I wanted to be Face to Face. I wanted to be Hot Water Music."
Tim, Hot Water Music NUNCA hubiera hecho un disco como el tuyo. Y no me refiero a la calidad. Ellos nunca hubieran sacado algo sin alma.
Soy fan de Rise Against, espero de corazón que este sea solo un ligero tropezón y regresen pronto a la forma.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)